15 jun. 2010

CAMBIOS

Mientras acompañaba hoy a mis alumnos en sus exámenes de PAU pensaba en las TIC, las Competencias Básicas y todos los cambios a los que aspira el nuevo concepto de escuela (Escuela 2.0) preguntándome si era posible conjugar esta nueva forma de EDUCAR (porque la educación es una pero las formas de educar pueden ser muchas) con una prueba como la PAU en la que se rinde cuenta de contenidos aprendidos, comprendidos o.. muchas veces, únicamente memorizados.
Al salir de los exámenes algunos de mis alumnos guardaban sus apuntes en la mochila con expresiones como: "ya me puedo olvidar de ésto para siempre"... y lo cierto es que muchos lo van a cumplir.
Programaciones, incorporación de las TIC, diseño de tareas, innovación, Competencias Básicas.... novedades y más novedades, cambios legislativos, cursos de formación.... todo parece ir buscando un cambio metodológico.
"Algo (o mucho) tiene que cambiar...", "no podemos tener una escuela del siglo XIX con alumnos del siglo XXI..", dicen.
No voy a cuestionar la necesidad del cambio aunque si el camino para conseguirlo.
Y es que siento que se están creando como dos bandos: "los resistentes" que se cargan de razones para demostrar(se) que "más vale lo malo conocido..." y que adoptan una actitud defensiva interpretando cualquier sugerencia de cambio como un ataque y e identificando su capacidad de resistencia  con sus posibilidades de supervivencia. Y esos "modernosinnovadoresusadoresdeTIC" que con mucha o ninguna intención en vez de demostrar las bonanzas del cambio se encuentran "atacando" la labor de muy buenos profesionales que han dedicado su vida y su alma a la enseñanza y que han desarrollado en la mayoría de los casos de forma autodidacta (porque en la enseñanza media nadie nos ha enseñado a enseñar... como nadie nos enseña a ser padres) un método que les ha dado excelentes resultados, tanto a nivel académicao como a nivel personal porque su "trabajo bien hecho" les permitía tener un considerable nivel de autoestima y un gratificante sentimiento de seguridad avalado, muchas veces, por el cariño y el interés de sus alumnos.
Este profesor encuentra ahora que todo esto se va a desmoronar si no consigue defenderse bien, se afixia al pensar en todos los cambios que se le piden y no encuentra tiempo ni ganas para abarcarlo todo... "Todo eso está muy bien pero... ¿de dónde saco el tiempo?"... dicen... Porque, preparar las clases, corregir, reuniones de departamento, programar, "rellenar papeles"... ¿tu sabes el tiempo que lleva todo eso?, dicen...
Pero es que además, la presión que se ejerce para el cambio pone muy difícil tener ganas de cambiar...
Si queremos Educar "de otra forma" a nuestros alumnos ¿por qué no intentamos Educar también "de otra forma" a nuestros profesores? ¿Cómo van a enseñar a aprender ("aprender a aprender", competencia a evaluar) si no les permitimos a ellos aprender a enseñar?, si no les formamos con una "metodología" que les permita entusiasmarse con el cambio, experimentar sus ventajas y enfrentarse a él sin miedo. Debemos darles razones para que no hagan como los alumnos de la PAU: "aprender para olvidar".
Nosotros, profesores disciplinados, acostumbrados a que las leyes cambien cada poco tiempo observamos desconfiados la nueva "moda" que cada una trae consigo, "modas" que nos obligan a aprender nuevos lenguajes para llamar de otra forma lo que a nosotros nos parece lo mismo, a rellenar nuevos "papeles", papeles y más papeles.... papeles distintos o "igualesperodistintos"....
Y para entender (y aprender) todo esto nos lo tienen que explicar... cursos de formación (en TIC, en CCBB, en...) y muchas veces conseguiremos así entender (aprender) cómo hacerlo pero no para qué hacerlo... y si cambia la ley (y "la moda") olvidaremos lo que hacíamos y que nadie nos pregunte para qué lo hacíamos..
En la mayoría de los casos habrá una editorial que trabaje para nosotros, o mejor  por nosotros, facilitándonos así todo lo engorroso de la novedad de forma que podamos seguir haciendo "lo de siempre" pero vendiéndolo "como quieren ahora..."
Y en definitiva, ¿no es eso lo que quieren/queremos?, porque para los padres, para la sociedad, para nuestros propios compañeros ¿lo importante no es si los niños saben o no saben loquetienenquesaber? ¿No lo es el que saquen muy buenas notas en esas pruebas que como la PAU medirán los conocimientosqueyapuedenolvidar?. Es igual si sus excelentes resultados son el fruto de memorizar "lo que entra", al final será la superación de la prueba lo que nos hará sentir orgullosos... ¡misión cumplida!
Ahora bien, ¿que ha ocurrido cuando les sometemos a pruebas en las que no tienen que mostrar conocimientos aprendidos, pruebas como las pruebas PISA en las que les enfrentan a la aplicación de lo aprendido a situaciones de la vida real? pues que quedamos muy por debajo de nuestras expectativas.
Y entonces nos ponen de ejemplo Finlandia y su sistema educativo, sin exámenes, sin suspensos, sin repetidores.... pero con alumnos capacitados para resolver cuestiones prácticas, lo que les hace destacar en las pruebas de diagnostico (de lo bueno y no tan bueno de este sistema educativo hablaré en otro momento).
Conclusión...¡HAY QUE CAMBIAR!, pero se plantea un cambio "por decreto y no por convicción", y nos enseñan a cambiar en un cursillo (o varios), explicándonos los nuevos conceptos que tenemos que aprender para innovar y provocar el cambio... debemos de saber que es la web2.0, utilizar plataformas virtuales, diseñar tareas, establecer indicadores, rúbricas, ponderar, decidir el peso de cada CCBB en mi área...etc, etc, etc....
Todo esto, eso si, nos lo van a explicar muy bien, se publicaran libros y muy buenos materiales para que aprendamos más y más rápido y...¡Ala! ¡A cambiar...!, y así NO.... así sólo produce rechazo en muchos y presión en casi todos.
El profesor debe experimentar primero el cambio en si mismo, sin presiones, sin plazos, debe recuperar su prestigio, su autonomía... debe sentir que todos nos fiamos de él y debe poder "respirar" cuando le demostremos que no va a pasar nada si el tiempo "perdido" en realizar una actividad en la sala de informática en el laboratorio o en la calle le impiden terminar con la programación, porque nadie le va a pedir que consiga que sus alumnos reciten el tema 7, que nos alegra que se una a ellos para dedicarle tiempo a aprender dónde encontrar esta información cuando la necesiten, que valoramos mucho que haya dedicado unas horas de clase a despertar el espíritu crítico de los muchachos dialogando y debatiendo sobre los acontecimientos que aparecen descritos en ese tema y si todo esto ha despertado su interés podrá también disfrutar de incitar la profundización en algunos de los contenidos a través de juegos o dinámicas motivadoras. Y que lo mejor de todo sería que él hubiese aprendido tanto como sus alumnos mientras les acompañaba en su aprendizaje. Puede (podría) estar tranquilo porque nadie le va a venir a poner nota a él por el examen que realicen ellos.
Porque todos, profesores y alumnos, padres, compañeros se dedicarán a aprender y enseñar lo que saben, compartiendo las dificultades y alegrándose de los logros, colaborando para hacer más fácil el trabajo y experimentando las ventajas del cambio.
Sólo así podrán dar pasos firmes y voluntarios para cambiar, sin agobios, sin presión, experientando, viviendo, probando, saboreando, animando...EDUCÁNDO(NOS).

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