16 jul. 2010

Miedo a volar versus miedo a navegar

Pensando en las necesidades de formación TIC del profesorado, hago el ejercicio de poner cara, nombre y apellidos a algunos de los profesores "resistentes" con los que me he ido encontrando. Buenos profesores, que han pasado algunos (o muchos años) poniéndose al día en todo lo que se les pedía, desarrollando su método de enseñanza con el que se sentían seguros y satisfechos.
Sigo con mi ejercicio: "escucho" ahora lo que me dicen cuando sale "el tema TIC", sus justificaciones, sus razonamientos... todo bien pensado para no descubrir su miedo.
El miedo a navegar por la red se asemeja mucho al miedo a volar. alguien debería ponerle un nombre. Existe lo que se llama la tecnofobia, aunque no estoy hablando de personas que rechacen la tecnología en general sino a aquellos que sienten un miedo "irracional y enfermizo" a "perderse" navegando en la red. En el ámbito educativo este "síndrome" se agrava con el temor (¿irracional? ¿enfermizo?) a "perderse" ante 25 ó 30 miradas que les dan más miedo todavía.
Por eso estoy trabajando en la elaboración de  un curso basado en los mismos principios que los que se utilizan para ayudar a perder el miedo a volar dirigido a los que padecen "fobianosaberquehacersimepierdoeninternet."
De esta forma, la preparación (más que formación) para perder el miedo a navegar debería estar basada en cuatro pilares básicos:
  1. Reconocer el problema:
  2. Este punto es fundamental puesto que es sabido que sólo si reconocemos tener un problema podremos ponerle solución. Si no conseguimos esto, nada de lo que se haga después será efectivo. Propongo tres momentos dirigidos por el tutor:
    1. Dinámica (¿terapia?) de grupo en la que cada uno de los participantes verbalice sus opiniones-prejuicios sobre el uso de las TIC sin que nadie le interrumpa.  
    2. Una segunda ronda en la que que, tras la escucha activa, cada uno  exponga y comente  los miedos que ha descubierto en sus compañeros poniéndolos en común y debatiendo sobre ellos.
    3. Trabajo individual de reflexión sobre lo escuchado: identificar primero las dificultades/miedos personales.Una vez identificados, compartirlos con el tutor para que  afloren los "fantasmas" y la necesidad de hacerlos desaparecer.
  3. Bases de la navegación por internet: 
  4. Con la información necesaria y suficiente (pero no excesiva) para que el usuario pueda conectarse, buscar información y guardar aquellos recursos que son de su interés. Uno de los primeros pasos deberá ser elegir un sistema de comunicación con las personas que le van a acompañar en el proceso. Este sistema (intranet, foros, correo electrónico, blog..) debe ser presentado como algo sencillo y útil. Así mismo debemos asegurarnos de prepararlo para que el acceso a este canal de comunicación y la  utilización del mismo se realice de la forma más intuitiva y cómoda posible. 
  5. Tutorización- Apoyo:
  6. Con la asignación de una persona que acompañe y guíe al no iniciado en sus comienzos. Una vez superados los primeros pasos tomará un papel relevante el grupo de apoyo. Este grupo estará formado por profesores que están siguiendo el curso y por "alumnos-expertos" (1 ó 2 por aula seleccionados por el profesor de TIC que accedan a colaborar y participar en alguna de las sesiones del curso), supervisados siempre por el profesor-tutor.  El objetivo es evitar por una parte el sentimiento de "desamparo" que manifiestan algunos profesores cuando se ven solos frente al ordenador. El saberse acompañados virtualmente permitirá que ganen seguridad y pierdan miedo, además se potenciará que todos intenten dar respuesta a las dudas de cada uno, así lo que cada uno aporta contribuirá al saber colectivo. La existencia de alumnos-expertos se justifica como una forma de descubrir que se puede dar "la vuelta a la tortilla" contemplando a los alumnos como "compañeros de navegación" y no como observadores-inquisidores. 
  7. Experiencia virtual "real."
  8. Enfrentando a los profesores de forma individual y grupal a las distintas incidencias con las que se pueden encontrar al utilizar las TIC en el aula: pérdida de señal, páginas que no se abren correctamente, herramientas que no funcionan en un determinado navegador... acompañados por el profesor tutor intentarán imaginar una salida al problema, probarán y volverán a intentarlo si no da resultados satisfactorios. El objetivo es reforzar la seguridad del profesor con un abanico de respuestas ensayadas para cada posible incidencia. Entre ellas debe figurar siempre dónde o a quién acudir si aún así surge algo no previsto (aquí es dónde los alumnos-expertos del aula pueden tener un papel protagonista).
Teniendo como referencia estos pilares voy preparando las distintas sesiones del curso con el convencimiento de que una vez superado el miedo, las necesidades de formación "externas" se reducirán significativamente. 
Un profesor sin miedo será capaz de resolver de forma autodidacta y eficaz todo lo que se cruce en su camino.

1 comentario:

  1. Interesante. Hay que ver lo que da de sí el verano.

    Yo me dedico a preparar clases, que el próximo año con el 300+ no creo que tenga demasiado tiempo.

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